MATE

22 Oct

Mate es una palabra que proviene del quechua (“mati”) y está ligada a la calabacita que se utilizaba como contenedor de la infusión preparada con hojas de yerba, planta originaria de las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Si se trata de un contenedor grande y de boca ancha estamos hablando del “porongo“. Actualmente los mates están hechos de distintos materiales como madera, acero, plata… Esta bebida tiene sus raíces en los pueblos originarios guaraníes, quedando como herencia cultural en Argentina, Paraguay y Uruguay, junto a una pequeña parte de Bolivia, Brasil y Chile. Wikipedia asegura que hace poco se convirtió en una infusión muy popular en Siria.
Una receta básica de cómo preparar un buen mate para aquellos que no lo han probado:

Llenar el mate con yerba hasta cubrir sus tres cuartas partes. Cubrir la boca del mate con la mano, invertirlo y agitarlo varias veces para poder distribuir la yerba y que los componentes más gruesos se sitúen en el fondo del mate. Al volver a poner el mate boca arriba hay que hacerlo con cuidado de que la yerba quede inclinada a unos 45 grados, esto hará que se forme un hueco en uno de los costados. En ese hueco hay que verter una pequeña cantidad de agua tibia. Dejar reposar el mate durante un par de minutos, los suficientes para que la yerba absorba el agua y se hinche. Mientras tanto calentar el agua entre 70° y 80°C (es importante que no llegue a hervir ya que destruiría el delicado sabor de la yerba). Incorporar la bombilla en el mismo lugar por donde ingresó el agua, dejándola firme y recostada sobre la pared del mate. “Cebar” el mate sobre el sector humedecido hasta que comience a “lavarse” la yerba, momento en el que comenzaremos a “cebar” en el sector opuesto.

Dejando en claro que algunas terminologías materas pueden ser excluyentes para algunos lectores, les dejo una guía del vocabulario de todo matero:
“Matera”: bolso donde se puede llevar el mate junto al termo, de tal forma que permanezcan en posición vertical para que así no se caiga ni la yerba ni el agua caliente.
“Cebar”: es la acción de echar agua caliente en el mate lleno de yerba.
“Cebador”: se le dice por extensión al que realizar la acción de “Cebar”.
“Amargo”: el mate al natural, sin endulzar, por extensión tal término es utilizado ocasionalmente como sinónimo de la acción de matear; más común en pocas partes de Argentina y especialmente en Uruguay.
“Lavado”: es una característica del mate, se refiere a cuando la yerba pierde el gusto. Ej “Este mate está lavado”.

Y como el Mate es más un ritual que otra cosa, les dejo un relato de Lalo Mir (conductor radial argentino) para que puedan entenderlo.

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: “¿Dulce o amargo?”. El otro responde: “Como tomes vos”.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores… Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!”.
Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, “¿está caliente, no?”. Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.

En el video que sigue, Lalo Mir entrevista a Dividos, una banda de rock argentino, que interpretarán una canción de Don Atahualpa Yupanki, tan criollo como el mate.

Divididos, “El Arriero”.

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10 comentarios to “MATE”

  1. foodtravelandwine 22/10/2010 a 00:20 #

    No sabes como me has emocionado con esta entrada…..para mi el mate es especial,….soy de mate amargo….lo tomo siempre…..excepto cuando estuve embarazada o daba leche…me ha acompagnado en todos mis momentos….en mis penas y alegrias….en mis noches de estudio…..viendo la luna…..mirando la nada….cuando llegue a Canada lo que mas me preocupaba era no encontrar yerba mate…..aca abunda en las tiendas Arabes….porque los Sirios la compran…..tengo mi poro hace mas de 20 agnos y no lo cambio….mi mate en otro poro no sabe igual……me has transportado a los recuerdos con esta entrada…..Gracias!…..Abrazotes, Marcela

  2. Olg@ 22/10/2010 a 05:23 #

    Por fin se aclararon mis dudas. Siempre oía hablar del mate y cada vez más por estas latitudes ves a gente que lo toma.
    Nunca sabia de que estaba hecho. Me a gustado tu explicación sobre que el mate no es una bebida.
    Saludos

  3. Marhya 22/10/2010 a 06:45 #

    Nunca he probado el mate. Lo he visto en algunas tiendas (no creo que haya ya hiper que no lo tenga), pero nunca me ha dado por comprarlo, igual un día me animo. Gracias por esta entrada tan bonita, extensa y escrita con cariño.
    Besos.

  4. Gaby 22/10/2010 a 11:02 #

    Yo nunca pude con el mate, (mis papás toman) me quema, solo le entro al tereré , jeje…
    besos

  5. Caro 22/10/2010 a 22:55 #

    El mate es tan importante para mí…Es el despertar más deseado y la merienda relajante tan esperada…Buenísima entrada y la canción final es una de mis preferidas, brindo por Atahualpa y por Divididos!!!
    Un beso grande!!!

  6. kako 23/10/2010 a 14:01 #

    Mandarina, que linda la foto!
    Nunca he podido con el mate, detesto su aroma, me revuelve el estómago. Cuando vamos a Pta. del Este, el charrúa me pide que le prepare el mate mientras maneja, pero ya no podemos hacerlo porque yo me desconcompo con mucha facilidad.
    Existe una controversia en torno al mate, pues algunos dicen que es muy beneficioso, a mi madre, cuando tuvo cáncer, se lo prohibieron y nunca más lo tomó, recuerdo que el mate de ella era muy distinto al charrúa, mi mamá le ponía una ramita de cedrón y quedaba rico, además lo tomaba con azúcar.
    Nada, que no me gusta y que por suerte en casa no tenemos yerba porque el olor ya sabes….
    Un beso.

    Ah!, a Divididos los vi en directo en el Punta rock!

  7. Lena 23/10/2010 a 19:27 #

    El mate… en mi casa (Chile) nunca se tomó mate, pero cada vez que viajaba a Argentina o Uruguay (a Paraguay no he ido) no quedaba otra que sumarse a tomar mate, y disfrutar de una buena conversación. Que bueno es recordar su olor! Relaja…

    Por lo menos en mi familia cuando viene una visita se dice “un cafecito? o prefieres un tecito?” y se come junto a unos pastelitos o chocolatito o ota cosa dulce (y todo se dice con diminutivo!).

    Muy interesante!

  8. margaritaculinaria 24/10/2010 a 13:22 #

    Hola, está muy interesante tu articulo sobre el mate 🙂

  9. Nélida 24/10/2010 a 13:43 #

    Lindísimo post.

    Supongo que esto del mate es cultural. A mí me resulta excesivamente amargo.

    Tu foto es fantástica.

    besos

  10. Mari 24/10/2010 a 18:23 #

    Muy buena la entrada dedicada al Mate. No lo he probado aun, pero siento interés de probarlo.

    Un saludo

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